Maquillaje y Autoestima
Cuando maquillo a una mujer, lo primero que hago es preguntarle cómo le
gusta
el maquillaje. Cuando me responden que no suelen maquillarse o que
si lo hacen
lo hacen mal, entonces les pregunto: cómo te gustaría verte? Es importante que
cada una se sienta cómoda con el maquillaje realizado y enseñarles a realzar los
rasgos mas lindos de su rostro. En definitiva el maquillaje debe basarse en
función del deseo de la cliente y de lo que realmente necesita.
Muchas mujeres no saben muy bien que quieren, o que no han encontrado su
estilo porque, o están mal asesoradas o porque sus referentes estéticos quizás
no sean los que más la benefician. En esos casos hay que usar la creatividad y
asesorarlas al respecto. Por ejemplo muchas no se dan cuenta que tienen unas
pestañas larguísimas que enmarcan perfectamente sus ojos, una vez que les
aplico la máscara de pestañas.
También es importante asesorarlas acerca de los colores que le sientan bien,
conforme su estilo, color de ojos, de cabello y de piel o incluso de acuerdo al
atuendo que lucirán en cada oportunidad. Cada mujer tiene sus propios colores.
Por es fundamental, más que nada para las novias, hacer una prueba previa e
ir jugando con distintas combinaciones hasta encontrar la correcta para que ella
se sienta cómoda y se vea realmente bien. Pero siempre, escucho a mis clientas,
para comprender antes que nada como le gustaría verse o que estilo prefiere.
En ese diálogo seguramente surgirán cuestiones quizás de otro orden, por ejemplo
si esta persona tiene algún complejo o si se avergüenza por alguna característica
de su rostro. Suele suceder que sienten vergüenza por sus características de piel:
arrugas, acné, vitiligo, manchas marrones, rosáceas, etc., que deben en muchos
casos tratarse con una tratamiento cosmetológico, o bien disimularse con el
maquillaje. Si no dimos el espacio para que lo diga o lo exprese, mal podremos
solucionar ese tema, que quizás haya sido el motivo primordial por el que buscó
nuestros servicios.
El maquillaje, en algunos de estos casos puede ser una herramienta paliativa
para sobrellevar una vida mejor. Es el caso de personas que tienen algún estigma
en su rostro que le impiden desarrollar una vida en plenitud. Para esos caso la
cosmética ha desarrollado bases de maquillaje hiperpigmentadas lo suficientemente
cubritivas como para ocultar perfectamente ese problema. En otros casos será a
través de diseño y de nuestra orientación como lograremos embeceller un rostro.
No siempre es un problema de piel, a veces podemos encontrarnos con señoras
que deben utilizar anteojos con muchísimo aumento y no saben cómo maquillar
sus ojos. En este caso se deberá maquillar los ojos sabiendo perfectamente cómo
influyen los distintos lentes –cóncavo o convexo- en la imagen del ojo detrás del
lente, ante el espectador.
Creo que el maquillaje es sumamente rico y profundo cuando se lo sabe utilizar
bien y cuando la maquilladora está capacitada para re-diseñar sobre un rostro que
no es perfecto ni lozano. Ese es el verdadero desafío.
Maquillar a una belleza perfecta, es fácil. Lo inquietante es maquillar rostros que
tengan la belleza oprimida, oculta, avergonzada. La belleza siempre está. Y no
obedece cánones de moda o tendencias. La belleza está al alcance de los pinceles
de un buen maquillador. La belleza recurre a la magia. La magia tiene trucos.
Los trucos se aprenden. La belleza es poder descubrir ojos enormes detrás de
unas gafas oscuras. Es poder resaltar labios que nunca se maquillan, o dar lozanía
a una piel que manifiesta el paso de la vida.
Los maquilladores podemos dar alegría y autoestima. Y les puedo asegurar que
es un efecto de ida y vuelta. Cuando podemos conectarnos con la cliente y
escuchar sus pedido y sus necesidades y, luego de una hora de trabajar con su
piel y con sus rasgos, vemos que “se reconoce bella”, entonces el placer es mutuo
y nos ha brindado a ambas un momento de encuentro que seguirá en el tiempo.
En la foto: CECILIA FERREYRA |